La asesoría de crianza, consiste en una intervención no psicoterapéutica sino de orientación, dirigida a dar a los progenitores una lectura del desarrollo de su hijo y de su situación emocional actual. Puede ser una intervención previa a una psicoterapia (del adulto o del menor) pero puede quedarse como intervención específica.
Puede desarrollarse como seguimiento en el tiempo, pero puede tratarse también de una intervención breve o incluso de sesión única.
Cada caso es único e irrepetible, por lo tanto cómo se desarrolla esta intervención no se puede decidir a priori: no se trata de aplicar un protocolo rígido, sino de valorar cada situación y decidir el camino que mejor se adapta a las exigencias de los pacientes, teniendo en el centro siempre, el interés primario de los menores.

¿Cuándo se debe pedir asesoría de crianza?
Se puede pedir una asesoría de crianza para cualquier edad: unos padres de un o una adolescente pueden pedirla y podemos ayudarlos a leer, por ejemplo, dónde está el límite entre conductas fisiológicas y desajustadas, si hay señales de alarma, qué hacer, y cómo se podrían abordar los síntomas.
No siempre la psicoterapia es la respuesta: a veces un seguimiento indirecto puede aportar luz y puede permitir trabajar y cambiar las dinámicas familiares, aunque no se entre a trabajar de manera terapéutica.
Es cierto, por otro lado, que la gran mayoría de demandas de asesoría de crianza provienen de familias con niños de 0 a 6 años, la franja de edad donde más la familia está influida por los estados emocionales de los hijos, y a la vez donde los padres tienen más herramientas directas para abordarlos, porque el niño es aún extremadamente dependiente del entorno familiar.

¿Cómo trabajar la asesoría de crianza?
Por parte del terapeuta:
La pregunta que muchas veces me hacen es por qué pido hacer la primera sesión de asesoría de crianza más larga: una hora y media, cuando las sesiones sucesivas son de una hora. La respuesta es simple: porque hay muchos datos para recoger.
Si empezamos una psicoterapia infantojuvenil, sabemos que tendremos más ocasiones: veremos a los padres periódicamente a la vez que veremos el menor en sesión. Pero si sólo hacemos asesoría de crianza, necesitamos que todos los datos nos vengan de las observaciones de los padres y, por esta razón, la anamnesis debe ser extremadamente completa.
Además, a menudo, aunque no siempre, se trata de una sesión única o de unas pocas sesiones espaciadas en el tiempo: tenemos que dar pautas concretas e indicaciones para recoger datos que derivan de la aplicación en casa de estas pautas.

Finalmente, los padres necesitan irse de la primera sesión con ya ALGO: alguna pauta para aplicar, alguna consigna sobre qué observar y anotar…. En mi experiencia clínica de trabajo con familias e infancia, he visto que se trata de una intervención muy potente pero a la vez muy costosa para el terapeuta, porque implica investigar muchos temas entre las sesiones, enviar recursos (vídeos, artículos, registros), leer e interpretar los datos que traen o envían los padres… Una hora se queda corta en el primer contacto y no se responde bien a la necesidad de la familia, mientras que un compromiso inicial mayor puede crear las bases de una intervención verdaderamente resolutiva.
Por parte de los progenitores:
La asesoría de crianza requiere de todas maneras un compromiso bastante alto por parte de los padres. Es cierto que se puede pensar que no tener que acompañar el niño a su sesión cada semana es menos costoso: por otra parte, lo que se aborda en sesión luego necesita ser aplicado, sobre todo si no sólo buscamos una opinión profesional sino también pedimos alcanzar un cambio en el menor o en las relaciones familiares. Significa hacer menos sesiones pero estar dispuestos a trabajar en casa con pautas científicamente fundadas, o sea alineada con la psicología del desarrollo infantil y validadas a nivel neurofisiológico.
Como en psicoterapia, los problemas no se arreglan solos sino mediante un esfuerzo y compromiso personales y, en este caso, familiares.
Diferencias entre asesoría de crianza y terapia infantil o juvenil
Para desglosar la intervención más adecuada en cada caso, te propongo visualizar este esquema. Ten presente que la rigidez no pertenece al ámbito de la terapia, con lo cual cada caso es único y ésta es sólo una generalización clarificadora, pero la situación puede ser abordada de manera diferente según el caso.

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